Epicondilitis (Codo de Tenista)

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La epicondilitis lateral, conocida como codo de tenista, es una de las afecciones del aparato locomotor más persistentes. En nuestra clínica, entendemos que no se trata solo de una molestia puntual; es una lesión que limita tu capacidad para trabajar, hacer deporte y disfrutar de gestos tan cotidianos como dar la mano o levantar una jarra de agua.

Utilizamos un enfoque de Fisioterapia Avanzada, combinando el diagnóstico clínico de precisión con las herramientas más eficaces para resolver la lesión desde su origen y evitar recaídas.

1. ¿Qué está ocurriendo realmente en tu codo?

El codo es una articulación donde convergen huesos, ligamentos y tendones. En la cara externa (el epicóndilo), se insertan los músculos extensores de la muñeca.

Cuando estos músculos se ven sometidos a una tensión excesiva y repetida, el tendón sufre. Lo que inicialmente puede ser una irritación, si no se trata, se convierte en un proceso de desgaste donde las fibras del tendón se desorganizan y pierden su elasticidad natural. El objetivo de nuestro tratamiento es devolverle a ese tejido su capacidad de resistencia original.


2. Los perfiles más comunes en nuestra clínica

Aunque se asocia al tenis o al pádel, la mayoría de nuestros pacientes provienen de otros ámbitos:

  • Uso intensivo de tecnología: Personas que pasan horas frente al ordenador. El uso del ratón mantiene el antebrazo en una tensión constante que fatiga el tendón.

  • Profesiones de carga y repetición: Personal de cocina, limpieza, pintura o mecánica, donde los gestos de giro y agarre son constantes.

  • Deportes de raqueta: Debido a una técnica de golpeo que sobrecarga el brazo o a un equipamiento (raqueta o pala) mal adaptado al jugador.

3. Nuestro proceso de recuperación paso a paso

Lo que nos diferencia es que no aplicamos una receta estándar. Seguimos un plan estructurado para que tu recuperación sea sólida:

Valoración mediante Ecografía

Disponemos de ecógrafos de alta resolución que nos permiten ver el estado real del tendón en la primera visita. Esto es clave para identificar si existen microrroturas o depósitos de calcio, permitiéndonos elegir la técnica exacta para tu caso.

Electrólisis Percutánea (EPI/EPTE)

Bajo guía ecográfica, aplicamos una ayuda terapéutica directamente en el tejido dañado para estimular su regeneración. Es una de las técnicas más efectivas para «despertar» la capacidad de curación del propio cuerpo.

Ondas de Choque

Utilizamos ondas acústicas de alta energía que mejoran el riego sanguíneo en la zona y ayudan a eliminar el dolor crónico, siendo fundamentales en procesos que llevan meses sin mejorar.

Neuromodulación y Diatermia

Técnicas destinadas a calmar el sistema nervioso y mejorar la temperatura interna del tejido, facilitando que la musculatura se relaje y el dolor disminuya desde las primeras sesiones.

4. Ejercicios Terapéuticos: La clave para no recaer

El tratamiento en camilla es solo una parte. Para que el codo no vuelva a doler, el tendón debe hacerse fuerte de nuevo. Estos son los ejercicios que solemos pautar en nuestra fase de readaptación:

Ejercicios Isométricos (Para el control del dolor)

Consiste en mantener la tensión del músculo sin mover la articulación.

  • Cómo hacerlo: Con el antebrazo apoyado en una mesa y la palma hacia abajo, intenta levantar la mano mientras haces resistencia con la otra mano. Mantén la tensión 30 segundos. Esto ayuda a «sedar» el dolor del tendón.

Ejercicios Excéntricos (Para fortalecer el tejido)

Es el ejercicio con más evidencia científica para curar tendones.

  • Cómo hacerlo: Sujeta una pesa ligera (o una botella de agua). Levanta la mano con ayuda de la otra mano sana y luego bájala muy despacio (en unos 4 o 5 segundos) resistiendo el peso. Es esta bajada lenta la que reorganiza las fibras del tendón.

Estiramientos y Movilidad Neural

No solo estiramos el músculo, también trabajamos el deslizamiento del nervio radial, que a menudo está atrapado por la tensión de la zona, provocando una sensación de ardor o calambre.

5. Prevención y Ergonomía

Te enseñamos a modificar tu entorno para proteger tu codo:

  • En la oficina: Ajustar la altura de la silla para que el antebrazo repose totalmente sobre la mesa.

  • En el deporte: Revisar el grosor del agarre (grip) y la tensión de las cuerdas o el peso de la pala de pádel.

  • Descansos activos: Pequeñas rutinas de movilidad de 2 minutos cada dos horas de trabajo para evitar la acumulación de tensión.

¿Por qué empezar hoy tu tratamiento?

La epicondilitis tiene una característica peligrosa: no suele doler en reposo al principio. Esto engaña al paciente, que sigue forzando hasta que la lesión se vuelve muy difícil de tratar.

En nuestra clínica, el objetivo es acortar tus plazos de recuperación. No queremos que te acostumbres a vivir con molestias o que dejes de hacer deporte por miedo.

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